Investigación




Interacción artística entre poesía y fotografía
Identidad palabra-imagen
Ed. UPV, 2008





Introducción





Desde que el hombre ha empezado a expresarse, lo ha hecho con su medio de comunicación, normalmente con respecto a un plano de expresión. Muchos autores han intentado indagar otras formas pero nunca ha habido una identificación de las formas de expresión, sino una coexistencia.

Es necesario pues, discernir fundamentalmente sobre la dicotomía entre lo que se asume como poesía formal y una cierta poética encontrada en una imagen fotográfica.

Es natural preguntarse el por qué de la carencia de este tipo de obras; además a sabiendas de que desde que el hombre es creativo, ha buscado todas las formas posibles de expresión, las ha combinado afín a su criterio artístico logrando encontrar cauces iguales para subrayar su idea particular y propia de comunicación.

En definitiva, este trabajo ahondará en los conceptos de poesía y fotografía para pasar a buscar sus intersecciones como la poesía visual o los caligramas, o las posibilidades que existen para que ambos terrenos se co-manifiesten o por el contrario, la identificación entre ambos.
El objetivo último es establecer unas conclusiones certeras respecto a la forma de coexistencia o identificación y desentrañar el misterio de la subjetividad de la percepción de la obra.



1. La poesía y el plano del contenido. Tiempo






La poesía es tiempo, ritmo.
Ritmo es aquella secuencia de golpes que  marca el tiempo y el compás.
El ritmo es una característica básica de todas las artes, especialmente de la música, la poesía y la danza. También puede detectarse en los fenómenos naturales.

El ritmo es un rasgo básico que determina la estructura de la poesía, en la sucesión planificada de sílabas largas y cortas que caracteriza a la poesía, o en el uso del acento y el metro, como en la poesía moderna. La rima también contribuye al efecto rítmico de la poesía. En las artes visuales, los objetos o figuras pueden yuxtaponerse para producir una composición rítmica.

La relación entre ritmo y palabra poética es igual a la que gobierna entre danza y ritmo musical.

El poema es tiempo que se hace presente en cuanto una boca lee sus frases rítmicas. Esas frases rítmicas son los que llamamos versos y su función consiste en re-crear el tiempo.
La metáfora es el principal instrumento de la poesía, ya que por medio de la imagen el poeta puede decir que esto sea semejante a aquello.

La imagen es el puente que tiende el deseo entre el hombre y la realidad. El mundo del “si pudiera” es el de la imagen por comparación de semejanzas y su principal vehículo es la palabra “como” y compara.


2. La fotografía y el plano de expresión. Espacio






La fotografía entra dentro de la categoría de las artes plásticas y por tanto, de los territorios utópicos del espacio, pero también es cierto que de todas las artes  espaciales, encontramos más matices temporales que en el resto de artes plásticas.

En  ella se disuelven el espacio y el tiempo haciendo de este soporte, un híbrido fascinante a través del que nos sentimos cómodos en los objetivos que pretendamos abordar; por ello, la identificación con la palabra sería más completa, sería en definitiva combinar las sutilezas de ambos territorios utópicos, el del espacio y el del tiempo, para conseguir materializar con mayor precisión, la identificación, en este caso, con la poesía; la misma poesía que desprende por el sólo hecho de serlo, cualquier obra artística.
Por ser una imitación de la realidad, tras esa transparencia, puede ser que se esconda el complicado dispositivo que cause lirismo ante una imagen fotográfica.
Las condiciones e intenciones específicas de las fotografías tienden a ser devoradas por la melancolía. El tiempo termina por realzar casi todas las imágenes, incluso las malas, al nivel de arte.

Algo bello puede suscitar sufrimiento porque ha envejecido o ya no existe. Todas las fotografías son un recuerdo de que moriremos. Tomar una fotografía es participar de la mortalidad, vulnerabilidad, mutabilidad de personas u objetos. El fotógrafo está comprometido en transformar la realidad en antigüedad, y las fotografías mismas son antigüedades instantáneas.
3. Mímesis. Horacio




La maniobra característica de lo artístico es la "mímesis" o imitación. "Mímesis" es gestión en dos fases o momentos, de las cuales la “Fase primera de la operación mímesis poética” corresponde a “poíesis” o creación. En este sentido,  lo artístico y lo imitado coinciden en el inicio.La segunda fase resulta, por tanto, imitación de imitación.
La operación esencial del arte es, pues, la mímesis o imitación, pero en el siguiente sentido: “entendemos por imitar, el conjunto de acciones que transfiguran lo artificial en artístico; es decir: el ser y sus procedimientos reales, en ser de pura presencia, en acciones demostradas y jamás realizadas ni realizables.
[1] Imitar, no significa esencialmente ponerse a copiar un original, ajustándose lo más posible a él –de esta manera la mejor imitación fuera por generación dentro de la misma especie, por reproducción biológica-, sino darle un distinto ser en que no tenga ya que ser real y realizar u obrar según un tipo de ser real.
Será, pues, imitación toda acción cuyo efecto sea una pura forma de hacer presente un algo.
La acción artística, pretende ser una potenciación de la realidad lograda por la acción artificializadora originaria y, como consecuencia de dicha potenciación, surgirá un nuevo imperio de lo artificial, el artístico; el mundo del arte.


4. 1. Intentos de intersección entre dos planos. Pictogramas




 

Un pictograma es el uso de caracteres o signos para la escritura.

Teniendo en cuenta las escrituras remotas, y el carácter destacadamente iconográfico que éstas patentizan, podríamos suponer su origen en bases representativas, aunque muchas de ellas tuvieran ya en sus primeros estadios símbolos no derivados de objetos reales.
El arte pudo ser en principio el objeto mismo sintetizado a través de una abstracción en la que se expresaría una variedad de lenguaje. La escritura debió relacionarse también con la tenencia del objeto, algo que ha perdurado en algunas culturas y que define el concepto mágico de la misma.
Es admitida la hipótesis de un proceso lento desde el esquema artístico hasta la escritura, desde la figuración a la abstracción.
Resulta difícil concretar el posible carácter estético o fantástico de determinados símbolos frente a diseños o señales de carácter comunicativo-lingüístico-literario, establecer el momento en que una figura grabada o delineada deja de ser diseño artístico para convertirse en escritura.
Los pictogramas podrían articular ideas concretas, mientras el pensamiento abstracto se detallaría a veces por medio de asociaciones de sentido.



4.2. Intentos de intersección entre dos planos. Poesía Visual





Poesía visual es un discurso o una información en que se combinan signos literarios y signos perceptivos interrelacionados por lo icónico-visual. La denominación de poema surge como respuesta al arte conceptual y minimalista de los años cincuenta. Pero la poesía visual nace con otro nombre, la poesía concreta, modalidad literaria del concretismo[2], un movimiento nacido desde la pintura que se oponía a la abstracción. Sin embargo, poesía concreta y poesía visual distinguen dos tipos de creaciones disímiles y con una gran facilidad de ser mal interpretadas. Sólo tienen en común los rasgos icónicos del mensaje pero, mientras que en la poesía concreta la estructura es el mismo mensaje del poema, la mayoría de las veces, albergan un contenido metalingüístico pudiendo ser trasladadas las palabras, sin perder por ello el poema su sentido. En la poesía visual, en contraste, el discurso es híbrido, pudiendo ser conformado por elementos ajenos a lo literario, pero manteniendo y exaltando la iconicidad, emplazando todos los elementos de acuerdo a una composición plástica -por ello es particularmente visual-, esta composición condiciona el sentido de la obra, imposible de sustraerse a lo literario que contenga.
Esto es el talante principal que diferencia al poema visual del concreto, pues en éste la composición no interesa tanto como la idea a transferir, tiene un rasgo conceptual -naturaleza que comparte con el poema-objeto- mientras que el poema visual tiene una naturaleza plástica.
4. 3.
Intentos de intersección entre dos planos. Caligramas




 
El caligrama es un texto figurativo mimético, en el que las líneas completan la forma del objeto referido y donde están presentes ciertos elementos convencionales como la rima o el carácter lineal de la sintaxis.
La duplicación de significantes —uno visual y otro verbal— para un mismo significado ha hecho que en algunas ocasiones se hable de estos textos como repetidos y expresados de diferente modo.

En el manifiesto futurista, Marinetti  alegaba su voluntad de rescatar al lenguaje poético de las ataduras de la sintaxis y la ordenación lógica para que las palabras formularan más directamente el dinamismo y la fuerza de la vida.
Es necesario eliminar la puntuación, los verbos en forma personal –en un intento de deshacerse del yo poético-, los adjetivos y los adverbios y usar sólo sustantivos, que se ajustarán unos con otros según analogías impensadas o conflictivas.
 El efecto poético que comporta la rotura de las pausas gramaticales del lenguaje común es uno de los ardides fundamentales en que se basan las nuevas formas, junto con el deslizamiento de las estructuras métricas populares y una tendencia a la eliminación de la rima asonante o consonante, además del uso de mayúsculas y de ritmos que impiden el recurso a las unidades prosódicas clásicas –acentos, pies, sílabas contadas-. Se consigue con esto una ilusión de quiebra en el efectismo y de acercamiento al lenguaje del poeta.
La disposición irregular de los versos en la página hace que se enfatice la importancia de las pausas o cesuras, que alcanzan tanta trascendencia como las palabras.


5. Picto-poetas (Artistas duales)





Numerosos artistas han dominado la técnica que les ha permitido comunicarse desde su más íntima parcela, pero también han intentado expresarse desde otros métodos. No en vano, muchos de ellos han tenido escarceos (si bien sin repercusión social ni artística), con un resultado por lo menos aparente. Así, hemos podido comprobar que José Hierro dibujaba o escribía en las servilletas de los bares mientras reflexionaba sobre la espera o la vida.
Y actualmente existen muchas corrientes que persiguen el dominio polivalente de las artes, si no de todas, porque sería un quehacer pretencioso, sí de algunas más cercanas entre sí, como esta artista granadina que expone haciendo gala de su versatilidad:


5.1. Picto-poetas. Joan Brossa






Su  obra destaca por su desbordante interés por el hombre y su continuo proceso de investigación.
Buscó los límites de la expresión artística para descubrir si tales límites existían. Su obra poética es antiacademicista, y busca la interacción con el lector/espectador, a quien Brossa quiere solicitar y provocar. Su experimentación en el campo poético es notable e innovadora, con la aportación de sus ya emblemáticos “poemas visuales”.
Brossa conoció a fondo el surrealismo y adoptó sus técnicas para expresar libremente el subconsciente mediante lo que él llamaba "imágenes hipnagógicas".
Con esta incursión en el surrealismo, Brossa inició una experimentación literaria que ya nunca abandonaría.
El poeta se preocupa por el poder representativo de las palabras y empieza a reflexionar sobre este fenómeno. Esta preocupación por captar las ideas de una manera sintética lo llevará a la poesía visual en el intento de captar la esencia de las cosas.
Este tipo de poesía evidencia la crisis que el lenguaje sufrió a lo largo del siglo XX y se centra en la comunicación. Las reglas que impone al lector son las de un juego que se practica con las palabras, las letras o simplemente con las ideas.


5. 2 Picto-poetas. Chema Madoz





Más que un picto-poeta, cuando hablamos de Chema Madoz y tratándose de que es un fotógrafo, hablaremos de Foto-poeta.
Su lenguaje poético y visual nos ayuda a descubrir otras dimensiones de nuestra realidad.
Complicidad poética que nos hace pensar en nuestra experiencia cotidiana. La meditación de Madoz ha conseguido, en un largo, secreto, dilatado esfuerzo por percibir la poesía visual de los objetos, una gran estética de las formas. 
El objeto es la poesía visual que desprende cada imagen sin necesidad de contener tipografía alguna. Quizá en el arte moderno ningún otro fotógrafo haya llevado a tal extremo ese proceso de unificación entre la fotografía y la poesía que sería a la vez un proceso de unión con el arte mismo.
En el discurso estético-poético de Chema Madoz, la aparición de objetos y su relación con la fotografía es una tentativa por penetrar profundamente, con sus recursos en la realidad, igual que el poeta transforma el lugar común en una imagen más allá de su esfera cotidiana.
Sus fotografías no dicen palabras, dibujan objetos, crean poesía.
La interpretación por parte del espectador, de la fotografía de Chema Madoz es sorprendentemente análoga al procedimiento de decodificación poética donde la figura literaria se traduce en objeto material, en motivo de lucha intelectual  icónico-mítica.


6. Poesía en tránsito a la fotografía. Mimética común





¿Podría ser sustituida la fotografía por la poesía o viceversa?

 Ambas interpretan la naturaleza, ambas crean imágenes (en poesía, estas imágenes habitan en la creatividad del lector, pero en muchas ocasiones son más reales que la misma existencia), ambas son evocadoras y tienen convencionalmente soportes bidimensionales y sobre todo, ambas son representación.



Podríamos decir que la acción humana es siempre simbólica y que consiste en la capacidad y disposición para hacer que algo - cuerpo, imagen, sonido, palabra escrita- se reemplace por otra cosa.



Pero lo importante es saber qué hace eficaces a las imágenes, tanto poéticas como fotográficas.


La capacidad de persuasión no es una cualidad inherente a las imágenes sino una atribución que los sujetos proyectan sobre ellas cuando sus autores han logrado convencerles. Ninguna fotografía es inequívoca ni inmediata, sino una construcción social, un objeto esclarecedor que muestra y analiza el objeto del que se habla. Por eso se construye combinando técnicas de visualización e interpretación que se espera resulten tan automáticas para el lector que las interprete a la vez sin apercibirse de la diferencia, de modo que atribuya al referente de la representación un significado inequívoco, que lo reconozca como verdad.

El papel de la escritura es conferir sentido a la imagen. En una fotografía, por ejemplo, el pie indica qué hay que ver y el texto cómo hay que entenderlo.



La fotografía es tecnología que representa a otras entelequias. Entre ellas, las ilustraciones, los iconos, constituyen un caso relevante para el análisis de la representación por su carácter reflexivo. La fotografía se produce en su materialidad mediante técnicas de edición. La direccionalidad es el rasgo más importante de la fotografía. Las imágenes fotográficas no son objetos neutros sino intencionales: apuntan hacia el texto en que se insertan como fuente de su sentido y como enunciado sobre el que ellas constituyen evidencia relevante.




7. Los espacios utópicos







La conexión entre imagen visual e imagen poética vendría  a través de la imagen mental, de la capacidad de visualizar con la imaginación. Pero la noción de imagen poética no está limitada por el requisito de la visualización, por el contrario, es una forma de asociación que depende más de la construcción del enunciado que de la supuesta analogía, que ni siquiera será siempre visual entre los elementos que la componen.

No hace falta sustituir la poesía por la fotografía porque en el primer término se pueden encontrar representadas ambas; todo un circuito de intercambio se establece alrededor de ellas.

Tras los objetivos de ambas artes está la necesidad de dar cuenta de aquello que la representación tradicional no cubre, no dice ni muestra, dicha necesidad está ligada a la misión del arte: expresar lo inexpresable.

Como decía Huidobro, “El poeta representa el drama angustioso que se realiza entre el mundo y el cerebro humano, entre el mundo y su representación.”.

El límite de la imaginación es el límite con la imagen. Parece evidente que la imagen y la poesía son sistemas materialmente distintos.

Se tiende a pensar que comparar la poesía con la imagen (en este caso fotográfica), es hacer una metáfora, mientras que diferenciar la poesía de la representación visual es afirmar una verdad absoluta.



No obstante, por cada teórico que proclama la diferencia entre ambas artes, hay un sinfín de artistas dedicados a la trasgresión de las divisiones convencionales. Los lugares comunes que recorremos a la hora de crear, de interpretar o de analizar una obra de arte, serán los espacios utópicos en que cada manifestación se da, y si dos territorios se comparan, probablemente es porque son distintos.


8. El atasco de la diferencia.







Parece claro que tanto la fotografía como la poesía tienen territorios comunes, parece inevitable pensar que teóricamente, ambas manifestaciones se sustentan en la captación del tiempo y que el lirismo afecta a las dos formas de manera, si no igual, por lo menos semejante.

Pero he ahí el hecho diferenciador, el soporte que para la poesía es la palabra y para la fotografía es la imagen .



¿Se podrían identificar ambos soportes? La diferencia parece obvia.



En la expresión fotográfica, siempre existe un “fuera de campo” que en la poesía no se da, no porque en poesía se abarque todo un campo completo cuando hablamos de emociones, sino que esas emociones no tienen acotaciones geográficas por tratarse de algo abstracto y no una representación de la realidad. La subjetividad impera en ambas manifestaciones, pero bien es cierto que en poesía, esa imparcialidad es total, siendo en fotografía una parte del trabajo la que es abstracta –la fotografía como captación de la realidad y no  la fotografía puramente creativa, aunque siempre, incluso la fotografía más abstracta, tendría como referente la realidad captada por la cámara-.



Toda fotografía revela, pero toda la poesía no. Todo poema nos puede llevar a la introspección, pero toda fotografía no.

La fotografía se detiene en el objeto, la poesía no.

Esta es la clave de la intención del fotógrafo, ser canal. Los objetos ya hablan por sí mismos, ya contienen la poesía original. El poeta, contrariamente, necesita expresarse a través del objeto, a través de la metáfora que sí que recrea también con referentes de la naturaleza, creando, muchas veces sin intención, series de imágenes que sitúan al lector en parajes concretos, en situaciones específicas.

En cualquier caso, ante la diferencia existe un objetivo común que es la comunicación estética, aunque ello pueda suponer un atasco para dilucidar dónde existe el límite.

Ambas manifestaciones expresan, informan, hablan, pero la fotografía es materia, y si algo identifica a la poesía es precisamente su inmaterialidad.

En poesía, interpreta absolutamente el poeta, en fotografía, no siempre es así. La objetividad es más patente.

En ambas manifestaciones la técnica queda incluida dentro del hacer del autor, pero bien es cierto que inevitablemente, la poesía es totalmente interpretativa y la fotografía tiene muchos autores que solamente disparan y secundariamente interpretan el trabajo realizado como una continuación del disparo compulsivo.



No obstante, es claro que la fotografía está rodeada de polémica o controversia y la poesía está asumida como la mayor de las artes o el arte más puro.

En fotografía podríamos encontrar dos autores fotografiando el mismo paisaje y es muy probable que no los reconociéramos si no somos expertos en la materia y pese a ello, tendríamos que hacer verdaderos esfuerzos para personalizar la fotografía.

Si hacemos un retrato a un individuo, ese retrato será siempre ese individuo, no un individuo cualquiera. Podemos jugar con ambigüedades, podemos de-construir la forma, pero siempre existirá un referente real (más adelante veremos un ejemplo de esta reconstrucción del retrato). En poesía hablamos del individuo hablando de la humanidad, no existe la unicidad si no es nuestra intención. La individualidad es patente sólo en fotografía.

Aquello que nos muestra la fotografía es siempre un referente real, algo que conocemos de antemano, algo que nos resulta “familiar”. En poesía podemos abarcar el mundo de lo inefable y transgredir sobre lo real, sin embargo, en fotografía estamos condenados a la referencia.

La imagen fotográfica se consigue en un efecto de instantaneidad –algo que ha ocurrido en un instante- y lo hemos eternizado; el instante pasado que siempre está presente.



Pero aún hay más. La poesía es un arte aditiva, se fragua añadiendo. Añadiendo metáforas, juegos rítmicos, repeticiones musicales, onomatopeyas… sin embargo, la fotografía sustrae, se construye recortando, se manifiesta en la acotación, corta el tiempo, corta el espacio. La fotografía es retraso.




9. Territorios arriesgados





Incluyo un ejemplo que con toda humildad he construido para demostrar de manera pragmática que si bien he llegado a la conclusión de que la identidad no puede ser continua, sí existen terrenos contiguos que coexisten en el límite de estos territorios.

Para ello, como había previsto en el capítulo anterior, he de-construido, he desmaterializado el retrato con la única intención de mostrar, de sugerir la búsqueda de la identidad, el velo que cubre la verdadera razón de ser de cualquier humano con un nombre, con una denominación, con la etiqueta de dónde ha nacido, dónde ha sido educado, dónde se ha desarrollado y quién tiene la responsabilidad de su cultura.

El poema pretende decir lo mismo, acomete  la ausencia de identidad desde el punto de vista de la palabra y para ello se sirve de ingentes metáforas con la finalidad de mostrar claramente la búsqueda a la que se somete el ser humano durante toda su existencia para “encontrarse”, utilizando para ello tanto la vía profesional, como la personal mediante la religión, la filosofía, los mitos, la historia o cualquier coartada que esté a mano.

Sería arriesgado decir que existe una identificación total entre el poema y la imagen, pero también sería absurdo negarlo.



La intencionalidad a la hora de abordar el poema fue exactamente la misma que al tomar la fotografía: la búsqueda del lirismo, la demostración fehaciente de lo inefable, del sentimiento hondo de la sensación de pérdida en el espacio, de orfandad, de oscuridad.



Entre ambas manifestaciones existe una conexión perfectamente perceptible que no es la ausencia de mirada del rostro de la fotografía ni la aureola volátil que queda por la larga exposición, que deja una leve sensación de ingravidez. Es un todo, un conjunto que aprehende y comprime del mismo modo la atmósfera del poema y simultáneamente, la de la fotografía tomada como ejemplo, ambas en profunda identidad.



Pero ¿podríamos prescindir de la imagen para ilustrar respecto a la búsqueda de identidad o por el contrario podríamos prescindir del poema? ¿Entre ambas manifestaciones encontramos un todo conformado o tanto el poema como la fotografía podrían funcionar autónomamente?

Con claridad, podemos afirmar que no son necesarios el uno para el otro, ya que cualquiera de las dos expresiones está dándonos la información necesaria para que abordemos la sensación o cognición de la ausencia de referencias en la humanidad, pero ¿no es más completa la visión con la sugerencia de la poesía unida a la fotografía?

He ahí la clave. Son sugerencias. Se podría decir que son idénticas en contenido aunque no en forma, pero ¿sería posible, por ello, identificarlas?


10. Conclusiones







Podemos concluir, tras los anteriores planteamientos, que existe una confluencia, tanto filosófica como técnica entre la fotografía y la poesía. Ahora bien, sería arriesgado afirmar que pueda haber una identidad entre ambas artes, ya que en ambos casos, la conciencia lírica, resultado de la visión o lectura de cualquiera de ellas, no deja de emanar de la disciplina o manifestación artística a la que nos hemos dirigido.



Por ello, no existe identificación entre ellas, sino un acercamiento máximo, una complementación conceptual.



La distinción entre diferencia y límite se desdibuja, ambos términos se revelan como análogos, el punto de separación equivale al punto de contacto.



Al admitir la existencia inevitable de la distancia y al mismo tiempo señalar sus diferencias podemos examinar dos tipos de reglas y consecuentemente dos tipos de infracciones: los límites del alcance teórico y los límites del alcance poético. Difiere el modelo de uc pictura poesis, donde las artes visuales y las literarias poseen un funcionamiento análogo .



Tratar de definir la identificación sólo a partir de la poesía, sería erróneo sabiendo que el conocimiento racional no establece un principio de verdad absoluto, por lo cual nos alejaríamos del concepto de objetividad o imparcialidad.



Por lo tanto, no se produce la idea de identidad entre las artes, sino la paridad, la analogía, es decir, formas de asociación que caracterizan  la metáfora que sería cada territorio donde actuamos. La comparación entre dos objetos artísticos pertenecientes a sistemas distintos se basa a menudo en un elemento que se da objetivamente en uno de ellos y sólo metafóricamente en el otro.

La poesía genera imágenes que podemos interpretar como fotográficas e igualmente la fotografía, trasciende a la categoría de poesía cuando decodificamos la intención del artista.



Es recurrente preguntarse cómo conocer esa intención si no estamos en contacto directo con el hacedor.



Para sacar partido de la analogía, hay que poder reconocer tanto la similitud como sus límites.



El argumento es claro: si definimos un concepto a partir de una idea, al caer la idea, caerá el concepto. Y en este caso, el concepto es frágil precisamente por esos límites y esas diferencias, subjetivas.






[1] Antonio Monegal, los límites de la diferencia. Poesía e imagen en las vanguardias hispánicas, Ed. Tecnos, Colección metrópolis.
[2] Surge en Francia hacia 1930 de la mano del pintor holandés Theo van Doesburg.
Doesburg creó el término de "arte concreto" para sustituir al de arte abstracto (por lo que también es conocido como arte constructivo-abstracto). El término fue utilizado por primera vez en el "Manifiesto del arte concreto" publicado en el primer y único número de la revista "Art Concret" editada en París.

T54, Concretismo, http://www.taller54.com/2021.htm [septiembre 2007]



 
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